El ozono (O₃) es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno. Es un oxidante fuerte que actúa por reacción directa sobre microorganismos y compuestos orgánicos, destruyendo membranas celulares y oxidando contaminantes. Tras reaccionar, se descompone en oxígeno (O₂) sin dejar residuos químicos persistentes.
El rendimiento depende del proceso específico: dosis aplicada, caudal, tiempo de contacto, temperatura, pH y carga orgánica del agua o del aire tratado. No existe una cifra única válida para todas las aplicaciones; el dimensionamiento correcto se valida midiendo ozono residual y desempeño microbiológico.